NUESTRAS MOTIVACIONES


En consonancia con los grandes ideales de Cristo, reflejados en su Iglesia que santifica a todo el género humano, con perspectivas amplias en todos los hombres, de manera especial en quienes han recibido el bautismo y han ingresado en la adopción filial de ser hermanos en Jesús, e hijos en el Hijo, esta pastoral juvenil se propone animar y fortalecer el proceso de formación integral de los jóvenes, informando los valores del Reino, expresados en Cristo y edificados en el hombre, motivo de alegría del Creador, quien no quiso vivir solo, sino en Comunidad de Amor.  Este vivo interés no es una novedad, a través de la historia se refleja como una realidad inmediata, los jóvenes no son un simple aparecer oculto de imagen superficial, arrastrados por la vorágine incambiable de los tiempos, víctima de una sociedad que lo mueve como veleta sin rumbo, tampoco son el declive las sociedades. Los jóvenes son una esperanza evidente y clara, el tema primordial de todos los tiempos. A este vigor y entusiasmo juvenil, debe iluminárselo con el evangelio, pues su desconocimiento sigue siendo hoy una preocupación permanente, la misión de abordar la fe con esperanza, para mostrar un sendero seguro, donde imperan ante todo la imagen arrasadora de Jesús, como centro de vitalidad humana. En ese contexto se torna acuciante promover la participación juvenil en nuestra parroquia, a fin de apoyar la nueva evangelización, propuesta por Juan Pablo II y animada por el actual Santo Padre, Benedicto XVI.
            Así, la finalidad de esta pastoral es ayudar a que la acción pastoral sea más efectiva, completa, definida y coordinada, teniendo en cuenta varios aspectos de la vida de los jóvenes: educativos, culturales, experiencias sociales, compromiso eclesial. Con este respaldo juvenil, procurar acciones evangelizadoras para llevar el evangelio a los alejados y marginados de nuestra parroquia. Esta planificación no pretende ser una nueva metodología sino un instrumento que ayude a realizar una pastoral más organizada, que construya una articulación de grupos y comunidades vivas que tomen conciencia de la realidad en la que viven.
            Es conveniente que diferenciemos la pastoral de jóvenes de la pastoral de adolescentes aunque estén íntimamente relacionadas. De la misma forma hemos de distinguir en nuestra acción pastoral entre los "jóvenes-adolescentes" (17-20 años) y los "jóvenes-adultos" (20-25 años), por colocar un rango de edad. Quienes forman un grupo heterogéneo de trabajo positivo.

            Al determinar que los destinatarios son los jóvenes de esta parroquia, la Iglesia propone la enseñanza de Jesús, pues Él es el centro de las aspiraciones más radicales de los jóvenes, y; por tanto, la realidad inmediata de la sociedad, entregando las mismas palabras del maestro: "Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: Una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo, luego ven y sígueme" (Mc 10,21). Esto supone compartir el amor filial de Jesús por el Padre y la participación en su misión de salvación de la humanidad.